Al entrar a Yucatán nos sorprende gratamente el colorido de la decoración y las pinturas murales que recrean una vieja casa mexicana. Las supuestas ventanas descubren paisajes mexicanos: playas, desiertos, y un gran mural que representa una playa de Yucatán. Los tonos vivos contrastan con los ocres y los anaranjados de la pared. Todo parece cobrar vida y trasladarnos muy lejos de la costa hacia un país lleno de contrastes.
En cualquier rincón cuelgan Fotografías de personalidades inconfundibles como Pancho Villa, Frida Kalho y el pintor Diego Rivera.
Por doquier vemos frases rescatadas del acervo mexicano donde la buena comida y la bebida son dos necesidades vitales y casi rituales.
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